Hormona del crecimiento humano (hGH)

UNIDADES SI

UNIDADES TRADICIONALES



Sinónimo
Hormona del crecimiento, GH, hGH, Hormona somatotrófica, somatotropina
Unidades de medida
mIU/L, ng/mL, ng/dL, ng/100mL, ng%, µg/mL

Factores bioquímicos del crecimiento

El crecimiento es estimulado y controlado por las actividades anabólicas y mitogénicas de la hormona de crecimiento (GH) y los factores de crecimiento similares a la insulina (IGF).

Fisiológicamente, la hGH tiene efectos anabólicos generales (p. ej. mayor absorción de glucosa, síntesis de proteínas y lipólisis elevadas) y ejerce una función importante en el crecimiento esquelético de individuos inmaduros siendo involucrada en los siguientes procesos bioquímicos:

1. El hipotálamo libera la hormona liberadora de la hormona de crecimiento (GHRH)

2. La GHRH estimula a la hipófisis para que secrete la hGH

3. La hGH se transporta al hígado y a otros tejidos a través de la sangre

4. En respuesta a la llegada de la hGH, el hígado y los tejidos sintetizan el IGF‑1, un factor de crecimiento similar a la insulina

5. El IGF‑1 estimula las células de los centros de crecimiento óseo a crecer de manera lineal

Formas moleculares de la hormona de crecimiento

La hormona del crecimiento humano (hGH) está presente en dos diferentes formas moleculares con masas moleculares de 20 kDa y 22 kDa. Más del 90 % de la hGH circulante está constituida por la isoforma de 22 kDa, compuesta por 191 aminoácidos. La isoforma de 20 kDa es co‑secretada con la hGH de 22 kDa y constituye un producto del splicing alternativo del gen hipofisario de hGH careciendo de los residuos aminoácidos 32‑46. Esta isoforma de 20 kDa representa un 10 % de la hGH total circulante. Se cree que ambas formas tienen actividades biológicas comparables.

Síntesis y secreción de la hormona del crecimiento humano

La síntesis de la hGH se controla por señales hipotalámicas y periféricas. Su formación es estimulada por la hormona liberadora de la hormona de crecimiento (GHRH), la ghrelina, el sueño, los ejercicios fisiológicos, la insulina, bajos niveles de glucemia, la secreción aumentada de andrógenos durante la pubertad y las pruebas de estimulación con arginina, clonidina o insulina. La liberación de la hGH es inhibida por la somatostatina, la glucosa, los glucocorticoides, los ácidos grasos, los bloqueadores L‑dopa y beta para ser regulada posteriormente por concentraciones circulantes de hGH e IGF‑1 en un mecanismo de retroalimentación negativa. A continuación, la secreción de la hGH depende de las señales emitidas por otras hormonas y de la estimulación de esteroides sexuales y hormonas tiroideas.

Patrones de secreción

La hormona de crecimiento circulante se fija a la proteína transportadora de la hormona de crecimiento (GHBP). La GHBP sirve de reservorio para la hormona intravascular atenuando las oscilaciones de la hGH causadas por la secreción pulsátil de la hipófisis anterior. La hGH se segrega mediante pulsos con varios picos diarios alcanzando concentraciones plasmáticas entre 5-45 ng/mL que se mantienen durante 10 a 30 minutos antes de disminuir a valores basales generalmente inferiores a 5 ng/mL. En los primeros años de la infancia, las concentraciones basales de la hGH alcanzan un pico y descienden con la edad hasta obtener el nivel más bajo en la sexta década. En los hombres mayores, la secreción diaria de las hGH es 5 a 20 veces inferior a la observada en adultos jóvenes. Dado que las hGH disminuyen dos veces más rápido en hombres que en mujeres, en éstas el nivel de las hGH es más alto que en los hombres a partir de los 50 años de edad. La disminución de la secreción de la hGH dependiente de la edad está acompañada por valores inferiores de GHRH y un aumento de la secreción de la somatostatina. La reducción de los niveles de la hGH durante el proceso de envejecimiento puede deberse también a una producción disminuida de los esteroides sexuales, a una disminución de la actividad física y a trastornos del sueño. Los cambios de la secreción de GH a lo largo del proceso del envejecimiento van acompañados por una constante pérdida de la masa y fuerza muscular, un descenso del rendimiento físico, un aumento de la grasa corporal y una densidad mineral ósea disminuida (BMD).

Los niveles de la hormona de crecimiento deben interpretarse con cautela pues pueden variar a lo largo del día, entre los sexos y según la edad y están sujetos a numerosos factores internos y externos (ejercicios físicos, estrés, hipoglucemia etc.).

Exceso de hormonas de crecimiento

El exceso de hormonas de crecimiento está asociado al gigantismo y la acromegalía. El gigantismo es un crecimiento lineal exagerado debido a la acción excesiva de las hGH y los IGF‑1 en una fase de la infancia en la que el cartílago de crecimiento todavía está abierto. Se habla de acromegalía cuando la producción exagerada de hGH e IGF‑1 ocurre después del cierre del cartílago de crecimiento en la edad adulta. Esta enfermedad se debe frecuentemente a adenomas de las células somatotropas de la hipófisis anterior productoras de hGH. Las manifestaciones clínicas de la acromegalía van de síntomas leves como el crecimiento acral y rasgos faciales toscos hasta graves trastornos metabólicos, cardiovasculares y respiratorios llevando a un aumento de morbidez y mortalidad.

Deficiencia de la hormona de crecimiento (GHD)

La deficiencia de la GH en niños provoca un retraso del crecimiento longitudinal en comparación con la edad ósea mientras que en adultos, la GHD severa se asocia a una fuerza muscular y una masa ósea disminuidas, a la sensibilidad a la insulina, la adipositas abdominal y el riesgo aumentado de sufrir complicaciones cardíacas (p. ej. un perfil lipídico anormal, aterosclerosis). En un estadio avanzado, la GHD en adultos se manifiesta por una insensibilidad celular de los riñones, el esqueleto y los intestinos frente a la hormona paratiroidea (PTH) llevando a una leve resistencia a la PTH y concentraciones elevadas de PTH en suero. Coincidente con un descenso de la sensibilidad del órgano diana también disminuye la respuesta calcémica a la PTH.

Pruebas de estimulación o supresión en el diagnóstico de trastornos de la hormona de crecimiento

El diagnóstico tanto del déficit como del exceso de la hormona de crecimiento humano (hGH) se basa en criterios clínico-auxológicos y en la resonancia magnética nuclear (RMN) de la hipófisis. Para confirmar el diagnóstico, se determina la concentración de hGH en suero con pruebas de estimulación o supresión (p. ej. una combinación de arginina y hormona liberadora de hGH (GHRH), clonidina o insulina).

Para una evaluación correcta deben medirse los niveles basales de la hGH y las concentraciones después del estímulo o de la supresión. Las concentraciones de corte para el diagnóstico de la deficiencia de hGH varían según el tipo de test de estimulación y el índice de masa corporal (IMC). En cuanto a las concentraciones de corte, se recomienda consultar la bibliografía más reciente.

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